Hey! so this week was wicked awesome! my son rocks! I am loving having him as a companion! He is just what a new missionary should be! reminds me alot of my first son. Elder Eversole... I sure do miss him. sniff sniff. haha. oh yeah... so here is the bio on my new comp.
His name is Elder Bryson Uffens and he comes from Centerville, Utah. He is a lot like my i would have to say. Except he is not latin and fluent in spanish! haha. oh well, he will get there. he really gives it his best. I make him teach even if he has no clue what is going on. It is really hard teaching someone how to speak spanish! I am so glad that i have been blessed with the talent of speaking both languages since childhood. Thank you mom and dad!
So this is the news this week. We have been working really hard. I am teaching my new Elder what the mission is like from the get go. I am disappointed in other missionaries and there slack attitude. I dont want my sons to be like that so i'll break them in the hard way! haha. We have been blessed with a lot of new people to teach. this area is bomb.com! we drop a ton of people but we pick up about 7 new a week. We are praying that we will see some results off our hard work soon.
The lord did bless us this week with one person who accepted a baptismal date! it is for March 27th. her name is Reina Hernandez and we want to commit her daughter Diana and husband Oscar tomorrow during our lesson. Her biggest struggle right now is getting to church but we are praying that the lord will bless her with the means to do so. I know she will get an answer if she comes! We have also been working a ton with Jose Estrada Beltran. He has accepted to be baptized and now we just have to work with him to have him ready to do it. Soon we are praying!
I have been immensely blessed the past few weeks. The things I have been learning in my study has been awesome! I have learned some wonderful new ways to teach the restoration. I feel that the teaching is more clear then ever before on my mission and I believe that as we continue working with the new teaching techniques that are being developed. I am so excited for this transfer! I know that we have some great things in store for us here. I can feel it!
Much Love,
Elder Delgado
Principios del Evangelio - Parte 2
Nuestra familia celestial
C a p í t u l o 2
Somos hijos de nuestro Padre Celestial
Dios no es sólo nuestro Gobernante y Creador, sino que también
es nuestro Padre Celestial. Todo hombre y mujer es literalmente
hijo o hija de Dios. “…el hombre, como espíritu, fue engendrado
por padres celestiales, nació de ellos y se crió hasta la madurez
en las mansiones eternas del Padre antes de venir a la tierra en
un cuerpo temporal [físico]” (Enseñanzas de los presidentes de la
Iglesia: Joseph F. Smith, 1999, pág. 360).
Toda persona que ha nacido en la tierra es nuestro hermano o hermana
espiritual. Debido a que somos hijos espirituales de Dios,
hemos heredado el potencial de desarrollar las cualidades divinas
que Él posee. Mediante la expiación de Jesucristo, podemos llegar
a ser como nuestro Padre Celestial y recibir una plenitud de gozo.
Mientras vivíamos en el cielo desarrollamos talentos y una
personalidad
Las Escrituras nos enseñan que los profetas se prepararon para
llegar a ser líderes en la tierra mientras todavía eran espíritus celestiales
(véase Alma 13:1–3). Antes de que nacieran con cuerpos
terrenales, Dios los preordenó (escogió) para que fueran líderes
en la tierra. Jesús, Adán y Abraham fueron algunos de esos líderes
véase Abraham 3:22–23). José Smith enseñó que “todo hombre
que recibe el llamamiento de ejercer su ministerio a favor de los
habitantes del mundo fue ordenado precisamente para ese propósito”
(Enseñanzas de los presidentes de la Iglesia: José Smith, 2007,
págs. 544–545); sin embargo, toda persona en la tierra es libre de
aceptar o rechazar cualquier oportunidad de dar servicio.
No todos éramos iguales en el cielo. Sabemos, por ejemplo, que
éramos hijos e hijas de Padres Celestiales: hombres y mujeres (véase
“La familia: Una proclamación para el mundo”, Liahona, octubre de
1998, pág. 24). Teníamos diferentes talentos y habilidades, y se nos
llamó para efectuar cosas distintas en la tierra. Podemos aprender
más sobre nuestras “posibilidades eternas” cuando recibimos la bendición
patriarcal (véase Thomas S. Monson, en Conference Report,
octubre de 1986, pág. 82; o en Liahona, enero de 1987, pág. 64).
Un velo cubre nuestros recuerdos de la vida preterrenal, pero
nuestro Padre Celestial sabe quiénes somos y lo que hicimos antes
de venir aquí. Él ha elegido el momento y el lugar en el que cada
uno de nosotros debe nacer para aprender las lecciones que necesitaremos
en forma individual y para hacer todo lo bueno que
podamos con nuestros talentos y nuestra personalidad.
Nuestro Padre Celestial nos presentó un plan para que
llegáramos a ser semejantes a Él
Nuestro Padre Celestial sabía que no podríamos progresar más allá
de cierto punto a menos que lo dejáramos durante algún tiempo.
Él deseaba que nosotros cultiváramos las cualidades divinas que Él
posee y, para que eso fuera posible, tendríamos que dejar nuestro
.
hogar preterrenal para ser probados y obtener experiencia. Era
necesario que nuestro espíritu fuera revestido con un cuerpo
físico, el cual abandonaríamos a la hora de la muerte y con el que
nos reuniríamos nuevamente en la resurrección. Después, recibiríamos
un cuerpo inmortal semejante al de nuestro Padre Celestial. Si
pasábamos nuestras pruebas, recibiríamos la plenitud de gozo que
nuestro Padre Celestial ha recibido (véase D. y C. 93:30–34).
Nuestro Padre Celestial convocó un gran concilio a fin de presentar
Su plan para nuestro progreso (véase Enseñanzas de los presidentes
de la Iglesia: José Smith, págs. 220, 544–545) y aprendimos que,
si seguíamos Su plan, llegaríamos a ser como Él; resucitaríamos y
tendríamos todo poder en los cielos y en la tierra; llegaríamos a ser
padres celestiales y tendríamos hijos espirituales tal como Él los
tiene (véase D. y C. 132:19–20).
Aprendimos que Él nos proporcionaría una tierra en la cual seríamos
probados (véase Abraham 3:24–26). Un velo cubriría nuestra
memoria y olvidaríamos nuestro hogar celestial, lo cual era necesario
a fin de que pudiésemos ejercer nuestro albedrío para escoger
entre lo bueno y lo malo sin la influencia del recuerdo de haber
vivido con nuestro Padre Celestial. De esa forma, lo obedeceríamos
debido a nuestra fe en Él y no a causa del conocimiento o
recuerdo que guardábamos de Él. Nuestro Padre Celestial nos ayudaría
a reconocer la verdad cuando la escucháramos de nuevo en
la tierra (véase Juan 18:37).
En el gran concilio también aprendimos en cuanto al propósito de
nuestro progreso: el tener una plenitud de gozo. Sin embargo, también
supimos que algunos serían engañados, escogerían otros senderos
y se perderían. Nos enteramos de que todos tendríamos que
pasar por pruebas durante la vida: enfermedades, desilusiones,
penas, dolor y muerte; pero comprendimos que serían para nuestro
bien y que nos servirían de experiencia (véase D. y C. 122:7).
Si lo permitíamos, esas pruebas nos purificarían en lugar de vencernos;
nos enseñarían a ser perseverantes, pacientes y caritativos
(véase Enseñanzas de los presidentes de la Iglesia: Spencer W.
Kimball, 2006, págs. 16–18).
En ese concilio aprendimos también que, debido a nuestras debilidades,
todos nosotros pecaríamos, salvo los niños pequeños (véase
D. y C. 29:46–47); se nos dijo que se nos proporcionaría un Salvador
para que pudiésemos superar nuestros pecados y vencer la muerte
con la resurrección. Aprendimos que si teníamos fe en Él, obedecíamos
Su palabra y seguíamos Su ejemplo, seríamos exaltados y llegaríamos
a ser como nuestro Padre Celestial; es decir, recibiríamos una
plenitud de gozo.
The Last Letter!
16 years ago




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